|
Daniel Leal González: “Queremos que los hombres se den cuenta del precio que pagan por ir de machos”
Daniel Leal González, coordinador del Departamento Hombres por la Igualdad de la Delegación de Igualdad y Salud del Ayuntamiento de Jerez
La creación del Departamento Hombres porla Igualdad de la Delegación de Igualdad y Salud del Ayuntamiento de Jerez de la Frontera supuso en 1999 la primera apuesta institucional en el Estado español por incorporar a los hombres hacia actitudes igualitarias de forma transversal dentro de las políticas de igualdad. Daniel Leal González, psicólogo y antropólogo, es el coordinador del Departamento.
¿Sobre qué bases se creó el departamento?
Partimos del convencimiento de que para construir igualdad es importante que los hombres tengan una actitud favorable al cambio; como aliados en el imprescindible empoderamiento y mejora de calidad de vida de las mujeres, que es el colectivo que fundamentalmente sufre los efectos del sexismo. Hacemos una autocrítica, porque los privilegios de los hombres son a costa de las desventajas de las mujeres. Pero, como ese hecho no es suficiente para generar un cambio personal y social en los hombres, visibilizamos las ventajas que el cambio tiene para los propios hombres. Apostamos por un posicionamiento activo de rechazo frente a las situaciones sexistas en el día a día. Partimos de una perspectiva profeminista, porque los estudios críticos sobre masculinidad no habrían sido posibles sin el feminismo, y no hay reivindicación feminista que no sea de justicia. Además, nos posicionamos a favor de la diversidad sexual porque la homofobia sustenta las fronteras del género.
¿Qué proponéis para promover el cambio en los hombres?
Nuestro objetivo fundamental es que los hombres de nuestra ciudad se den cuenta del precio que pagan por ir de “machos” por la vida, y de cómo los privilegios de los que disfrutan son como un boomerang que se les puede volver en su contra. Es un auténtico problema de salud pública. Los hombres necesitan revisar sus modelos de masculinidad normativos e incluir una ética del cuidado y la equidad en sus identidades. Que nos matamos siete años antes que las mujeres sin explicación biológica alguna está conectado con los estilos de vida asociados a la masculinidad hegemónica. Es urgente hacer visible el género a los hombres, como el movimiento feminista visibilizó a las mujeres.
¿Cuál es el revulsivo que hace que se pongan las pilas en materia de género?
Uno importante es escuchar, aprender, comprender y respetar lo que el movimiento feminista plantea. No me habría planteado una revisión de mi masculinidad si no hubiera escuchado las propuestas de las mujeres feministas. Otro es asumir la paternidad de manera activa y responsable. Revisan patrones como el mostrar cariño y amor sin temor al ridículo, y darse cuenta de la importancia de la fragilidad de lo vivo. Si los hombres cuidan, aprenderán a cuidarse. Y si aprenden a cuidarse, aprenderán a cuidar. Las identidades masculinas se han forjado despreciando todo lo construido socialmente como femenino, poniendo la autoestima en el mundo de lo público y poco en el mundo privado. Cuando son papás comienzan a darse cuenta de la importancia de equilibrar esa balanza, y esto está enlazado con implicarse equitatitativamente en las tareas del hogar. Las crisis vitales, personales y los problemas de salud también hacen darse cuenta de que los modelos que se han forjado no son sostenibles. Y otro revulsivo es la insostenible situación de violencia masculina hacia las mujeres.
Aparte del discurso, ¿qué pequeños gestos convierten a un hombre en igualitario?
Os proponemos realizar el test Chequea tu machismo como ejemplo. Lo fundamental es guardar una coherencia entre el discurso público y las acciones cotidianas. El discurso igualitario va calando, pero generalmente somos más igualitarios de palabra que de hecho. Se trata de estar atento cotidianamente a no reproducir estereotipos sexistas, incorporar las gafas del género a nuestra vida cotidiana. No nos damos cuenta de nuestros privilegios, del trabajo que requiere hacer la colada, del techo de cristal y cemento que sufren las mujeres...
¿Qué está fallando en la lucha contra la violencia machista?
Urge asegurar la protección a la víctima de violencia masculina, y la prevención también es una cuestión central. Por supuesto, no todos los hombres son violentos, pero sí es cierto que en la construcción de la masculinidad se ha esperado y positivado que en determinados momentos “todo un hombre” sea capaz de utilizar la violencia. Los hombres siguen sin mirar hacia un problema que es de ellos aunque lo sufran las mujeres. Si las mujeres mataran cada año a tantas parejas o ex parejas, los hombres estarían aterrorizados y saltarían todas las alarmas.
¿Qué recomiendas al programa Gizonduz desde tu experiencia?
Los presupuestos públicos para políticas de igualdad para mujeres son fruto de una lucha continuada del movimiento de mujeres y deben ser consolidados y aumentados como prioridad central; los formatos de Hombres por la Igualdad son necesarios y han de surgir sin tocar un solo recurso de los ya consolidados en políticas de igualdad para mujeres. Al apostar por los mismos, no han ser una moda más, los pasos han de ser pequeños y medidos, pero firmes, con una apuesta estratégica a medio y largo plazo, e incluidos dentro de proyectos integrales de género; con hombres al cargo que hayan tenido un proceso de revisión autocrítica masculina profundo. Es esencial su paso por grupos de hombres igualitarios que estudien críticamente la construcción de la identidad masculina desde una perspectiva antisexista.
¿Cómo te imaginas los hombres del futuro?
La igualdad y el antisexismo comienzan en el ahora, en cada ahora cotidiano de cada hombre. Imagino a los hombres equitativos, corresponsables en lo doméstico, cuidadores, padres presentes y responsables, cuidando a las personas que aman, solidarios con las reivindicaciones del movimiento feminista, cuidando su salud y estando pendientes de las personas que quieren, implicados en la lucha por la plena diversidad sexual, no violentos, posicionados frente al acoso sexual, tiernos, siendo valientes para mostrar su pleno rechazo ante cualquier actitud sexista en sus centros de trabajo y en su vida familiar y cotidiana. Hombres que dejen autocomplaciencias masculinas y asumen sus responsabilidades en el mantenimiento o desaparición del sexismo combinando lo personal y lo político. En esa aspiración, se enmarca el trabajo cotidiano que llevamos a cabo implicando a los hombres de nuestra ciudad en un futuro libre de machismo.
Leer entrevista completa
|