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"La igualdad no es posible sin la implicación de los hombres"
 


Ander Bergara Sautua
Coordinador de Gizonduz

 

Ander Bergara lleva doce años trabajando en Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer. Actualmente es el asesor del Instituto y el coordinador de Gizonduz, iniciativa gubernamental liderada por el Lehendakari dirigida a promover una mayor implicación de los hombres en pro de la igualdad de mujeres y hombres.

 

¿Cómo surge Gizonduz?

En el IV Plan para la igualdad ya se establece la necesidad de que las administraciones vascas adopten medidas para lograr un mayor compromiso de los hombres con la igualdad entre los sexos; no obstante, el impulso personal del Lehendakari ha sido fundamental en la creación de Gizonduz, ya que hacia tiempo que había manifestado a Emakunde su deseo de liderar personalmente una iniciativa de estas características.

¿Por qué una iniciativa dirigida específicamente a los hombres?

En los últimos años se ha producido una importante transformación en el papel de las mujeres en la sociedad y es creciente su incorporación a ámbitos tradicionalmente considerados como masculinos. Sin embargo, este proceso no se está viendo acompañado por una asunción significativa de los hombres del trabajo doméstico y de cuidado, ni del resto de funciones y valores tradicionalmente considerados como femeninos, y no basta el cambio de las mujeres para conseguir la igualdad real, ya que ésta no es posible si el otro 50% de la población se mantiene al margen de este proceso.

¿Cómo encaja esta iniciativa con el resto de programas de Emakunde?

Esta iniciativa dirigida específicamente a los hombres se incardina dentro de un planteamiento general e integral de la promoción de la igualdad de mujeres y hombres, en el que tiene prioridad el objetivo de la promoción de la autonomía personal y el fortalecimiento de la posición social, económica y política de las mujeres. De forma que, las medidas para fomentar la implicación de los hombres en pro de la igualdad se plantean como un complemento necesario y no como un obstáculo para la consecución de dicho objetivo, ni en menoscabo de los recursos destinados al mismo. Dicho de otro modo, a través del trabajo con los hombres se pretende mejorar la posición social de las mujeres y hacer un mundo más justo e igualitario que refuerce las oportunidades de desarrollo humano tanto de las mujeres como de los hombres.

¿Qué ganan los hombres con la igualdad?

Vivimos en un sociedad sexista en la que los hombres como colectivo tenemos determinados privilegios: disfrutamos de más tiempo de ocio, ocupamos la mayor parte del espacio público y del poder político y económico y nos beneficiamos del trabajo doméstico y de cuidado realizado muy mayoritariamente por las mujeres. Sin embargo, esta forma de organización social basada en una diferenciación rígida de roles en función del sexo también nos afecta negativamente. En general, los hombres tenemos una esperanza de vida menor, somos más propensos al suicidio, al encarcelamiento, a sufrir drogodependencias, accidentes de tráfico, los accidentes laborales más graves, a ser víctimas de muertes violentas, etc. Además, dificulta el desarrollo todas nuestras potencialidades y capacidades, sobre todo aquellas relacionadas con el mundo reproductivo y de los afectos.

Es indudable que son las mujeres las más interesadas en la igualdad, porque son ellas quienes sufren con mucha mayor intensidad los efectos negativos del sexismo. Ahora bien, no son ellas las únicas interesadas la consecución de una sociedad más igualitaria, el logro de la igualdad es un proceso que afecta a todas las personas, mujeres y hombres, y a todas puede beneficiar.

¿Qué tiene de novedoso Gizonduz?

A pesar de que existe un consenso generalizado sobre la necesidad de involucrar a los hombres a favor de la igualdad, no se sabe muy bien cómo ponerlo en práctica. Ello explica, en buena medida, la práctica inexistencia en el ámbito internacional de iniciativas gubernamentales de calado en esta materia. En este contexto, Gizonduz se plantea como una aportación pionera del Gobierno Vasco a esta cuestión, una iniciativa que tiene el valor añadido que supone abrir camino en una vertiente escasamente explorada, a través de una intervención estructurada en torno a unos objetivos específicos y mensurables y a unas medidas concretas a desarrollar, con sus responsables y su calendario y con un conjunto de indicadores para su seguimiento y evaluación.

¿Qué se espera conseguir con la iniciativa?

Conseguir en nuestra Comunidad una masa crítica de hombres implicados en pro de la igualdad que cuestionen la masculinidad tradicional y apuesten por modelos más igualitarios que sirvan de referente para otros hombres y, sobre todo, para las siguientes generaciones, de modo que en un futuro próximo Euskadi sea un referente en el Estado y en el ámbito internacional en cuanto al tiempo dedicado por los hombres al trabajo doméstico y de cuidado, así como respecto del número de hombres que se han comprometido públicamente a favor de la igualdad y que han participado en procesos de sensibilización y formación específicos en esta materia.

¿Cree que lo lograrán?

Sí, porque tenemos plena confianza en el equipo humano que está detrás de esta iniciativa y porque tenemos el convencimiento de que son muchos los hombres vascos dispuestos a embarcarse en este complicado pero ilusionante viaje hacia una sociedad en la que las relaciones entre las personas estén basadas en la libertad, la igualdad y el respeto mutuo.


Vitoria-Gasteiz, 23 de abril de 2008