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Aitzol Aramaio Bengoetxea: “El documental Aitak prueba que merece la pena caminar hacia la igualdad ”

                 

 

Aitzol Aramaio Bengoetxea, director de cine

 

 Después de dirigir varios cortometrajes, como el galardonado Terminal, el año pasado presentó su primer largometraje, Un poco de chocolate, basado en el best-seller de Unai Elorriaga, Un tranvía en SP. Aramaio ha dirigido el documental Aitak, que se regala dentro de la mochila Gizonduz. Aceptó el proyecto en un momento muy especial de su vida, ya que el joven realizador vasco será padre muy pronto.

¿Cómo describirías el documental?

El objetivo era mostrar a hombres diversos contando sus experiencias con sus hijos e hijas, pero finalmente hablaron también de su relación con sus padres y amistades, así como de lo que sintieron cuando nacieron sus criaturas. Nos ha sorprendido mucho que hayan abierto tanto su corazón y sus pensamientos. Aparecen emocionados, medio llorando... No son unos superman, sino personas normales que muestran sus dudas, miedos y alegrías. La película contiene un tono alegre y muy humanista. No queremos sentar cátedra, pero creo que puede resultar muy enriquecedora.

¿Qué sentirán los padres vascos al verla?

La primera vez que la vi montada, me reí mucho. La gente se va a sentir muy identificada. Los hombres no solemos sacar nuestro lado frágil, pero en el documental emergen tanto las alegrías como las debilidades. Además, muestra la paternidad como algo muy bello; los padres verán que la experiencia merece la pena. También cambiarán ciertas maneras de pensar, porque la película tocará su lado más sensible y les planteará muchas preguntas.

A punto de ser padre, ¿cómo ha influido en ti dirigir la película?

Me he dado cuenta de que ser padre no es tan difícil, y que voy a recibir mucho más de lo que tendré que dar. No tengo miedo; será maravilloso. La película demuestra que merece la pena caminar hacia la igualdad. He sentido un poquito de envidia viendo cómo algunos hombres actúan y sienten respecto a la paternidad. Con esos ejemplos, entiendes todo lo que pierdes si no te posicionas a favor de la igualdad. No quiero ser uno de esos padres que llega tarde a casa y apenas dedica tiempo a sus hijas e hijos o a su pareja. Me sentiría muy raro si viera que mis criaturas tienen una relación más íntima con su madre que conmigo, porque quiero ser partícipe de sus cosas, que las compartan conmigo. Los hombres tenemos ciertas tendencias derivadas de la cultura machista, pero sólo con intentar tener una actitud más igualitaria, ganaremos mucho. Los hombres del documental lo habrán hecho mejor o peor, pero se han animado a dar el paso.

¿La película contribuirá a que pierdan el miedo a compartir sus emociones?

Puede ser un gran pretexto para debatir sobre muchas cosas. En ese sentido, Aitak es una película adecuada para ver de forma colectiva. Entre amigos, a los hombres no se les suele preguntar cómo están o cómo se sienten, pero también tienen la necesidad de contar ese tipo de cosas, aunque a algunos, por educación, les cueste más hacerlo. También conviene ver la película en solitario, para reflexionar sobre los sentimientos más íntimos y hacernos una serie de preguntas. Por ejemplo: ¿Cómo ha sido la relación con mi padre? ¿Me da miedo transmitir mis propios miedos a mi hijo?

¿Será ejemplarizante ver a hombres famosos dedicados a las tareas de cuidado y del hogar?

Mostrar a gente famosa siempre suscita un interés añadido. Además, muestra cómo viven su paternidad y su masculinidad aquellos hombres con una vida profesional muy ajetreada. Pero lo más importante es dar a conocer modelos diversos de paternidad.

¿Cómo te sentiste siendo testigo de las confesiones íntimas de once hombres?

Todo el equipo hemos trabajado muy a gusto. He de subrayar el gran trabajo realizado por Ritxar Bacete y Josetxu Riviere [guionistas y productores]. Cuando grabábamos las entrevistas, a veces me quedaba callado y emocionado, pero en otras ocasiones tuve incluso que alejar los monitores para que no se oyeran mis risas. Los hombres vinieron predispuestos a hablar, e incluso se notaba que traían preparadas las reflexiones que querían difundir. Las preguntas que les realizaba Bacete fueron clave, porque se quedaban muy sorprendidos al ser interrogados sobre asuntos en los que nunca habían pensado. En ese momento tenían que improvisar respuestas espontáneas. Esas confesiones fueron las más potentes y sinceras.

¿Qué te parece la iniciativa de regalar la mochila Gizonduz a quienes van a ser padres?

En esos momentos, cualquier cosa que te lleve a pensar sobre la paternidad y las emociones resulta positiva. La mayoría de textos y mensajes sobre el tema suelen estar dirigidos a las madres. Creo que la clave es actuar con sentido común, pasar mucho tiempo con las criaturas, quererlas mucho, y preguntar nuestras dudas a otras personas. Aún así, aprender a dar masajes, emocionarse viendo el documental o leer las guías y reflexionar sobre sus contenidos... Todo ello supone abrir una puerta para que los hombres nos impliquemos con el amor y la sensibilidad. Tendemos a hacernos muy fuertes y rígidos, y ello nos ocasiona infinidad de problemas: nos perdemos las pequeñas satisfacciones, podemos explotar en cualquier momento... Iniciativas como Gizonduz cosecharán cambios que serán realmente beneficiosos tanto para los hombres como para la sociedad en su conjunto.

 


     

Compromiso con las personas