
Los hombres y las mujeres tenemos un papel importante en la lucha por la igualdad. ¿Cómo es el camino que tienen que recorrer los hombres hacia la igualdad?
El camino que tienen que recorrer los hombres hacia la igualdad es tan interesante como desafiante. Por una parte, tenemos que seguir y acertar con la deconstrucción y continuar incesantemente en ese camino, sin excusas, y por otra parte, mantenernos del mismo modo, atentos al gran trabajo de construcción que están realizando las mujeres en pro de una sociedad igualitaria. Trabajar con humildad y en silencio, y dar y dejar y amar y cuidar y preocuparse y sentir y pedir perdón y perdonar... tenemos que aprender a hacer todo esto sin resaltar, sin sentirnos más importantes que los otros, sin esperar ninguna recompensa, sin esperar privilegios, sin esperar el reconocimiento de la sociedad... un camino largo y muy interesante, que puede cambiar totalmente nuestro carácter y nos ayudará a situarnos en el bando humano. Tenemos mucho que aprender, ver e interiorizar y, por otro lado, hemos encontrado y descodificado mucho de nuestro carácter represor y hemos encontrado claves importantes para poder seguir en este trabajo incesante de deconstrucción. Desde mi punto de vista, estamos viviendo, sin duda, momentos esperanzadores.
¿Cuándo y por qué empezaste a trabajar a favor de la igualdad?
Cuando entendí que llegar a ser una persona libre estaba muy unido a liberarnos del cinturón prieto y rígido que tenemos para ser hombres; entonces vi que todas las personas estamos encadenadas a las garras, roles, estructuras, funciones del sistema patriarcal y me di cuenta de que si no revolucionamos el sistema nadie conseguirá llegar a ser ni libre ni persona íntegra. Por tanto, es necesario que las mujeres y los hombres trabajemos unidos para romper con las cadenas que hacen mantener cautivos y coartados a los dos géneros. No merece la pena que las mujeres trabajen incansablemente mientras que los agentes del plato de la otra balanza no dan pasos hacia la armonía; en esa situación siempre habrá desequilibrio.
Por ello, trabajar por la igualdad significa eso mismo: tanto tú (mujer) como yo (hombre) tenemos que desmantelar el sistema de género patriarcal productivo y deshumanizador para llegar a ser verdaderas personas libres y poder tener todos los derechos. Aunque el camino que tienen que recorrer los dos géneros es bastante diferente, es completamente complementario e imprescindible.
Cuales son los retos que tenemos actualmente los hombres para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres?
A la pregunta de los retos actuales de los hombres voy a contestar en primer persona. Necesitaríamos una eternidad para poder detallar cada uno de los pasos a realizar en ese aspecto. Comentaré sólo los aspectos más generales, por ahora es suficiente comentarlos de esa manera. Entender esa paso sería un avance importante, que los hombres nos diéramos cuenta que hay que dar los pasos (referidos en la anterior pregunta) ahora y aquí, sin esperar más. Pero no sé si los hombres estamos en ese punto.
El camino a recorrer junto con las mujeres hacia la igualdad es inevitable, si no, no vamos a entender en realidad qué es lo que están haciendo los del otro equipo, ni por qué ni para qué.
Por otro lado las mujeres deben comprender y aceptar que es inevitable para todos que los hombres nos reunamos y que trabajemos si queremos terminar con las sociedades patriarcales hegemónicas. Y también que para ello necesitaremos el apoyo de estructuras de la sociedad y de las organizaciones.
Está en juego el futuro de todos, no sólo de las mujeres; el nuestro, el de los jóvenes, de los niños, el de los mayores, el del planeta, si los hombres continuamos en nuestros roles. Tenemos que acabar con esto.
¿Qué influencia tiene el sexismo en los hombres?
El sexismo provoca catástrofes en los hombres. No hay mayor mal para el hombre. Lo hace convertirse en humano no humano, duro, rígido, isolado, peligroso, atrevido, orgulloso que no es; además es obligado, entrenado, preparado, condicionado y luego presentado en sociedad bajo la excusa cultural de ser “hombre verdadero”; después se le hace culpable y responsable total por la forma que se le ha hecho ser, a pesar de que él piensa con total seguridad “que ha hecho lo correcto”. Ha sido preparado para ser dominador de todas cosas y todas las personas: entre otras cosas con la excusa de dominación-homofobia de otros hombres, el sexismo-dominador de las mujeres, el adultismo-dominador de las personas jóvenes, el racismo, el clasismo, el neoliberalismo, dominador de los recursos del planeta, el imperialismo... Y todo esto causa un sufrimiento, destrucción y daño terribles a otros seres y personas, incluidos ellos mismos.
No es fácil darse cuenta de todo esto, porque en estas sociedades patriarcales todo empuja a ello, a convertirse en personas no pensantes, imitadoras, mansas y dinero-pensantes, a acomodarse a estas sociedades, en vez de aprender a ser personas pensantes que pueden cambiar esta sociedad.
Si no cambia esta situación nos será difícil permanecer en estas sociedades patriarcales capitalistas como personas con moldes humanos.
¿Es posible superar el sexismo? ¿Cómo?
Por supuesto que se puede superar el sexismo. Por un lado, es imprescindible el trabajo que han realizado y están realizando las mujeres. Por otro lado, es necesaria la participación, la organización y la cooperación de los hombres. Los dos géneros tienen que seguir trabajando para liberarse, cada uno en su espacio, y tendremos que organizar escenarios, espacios comunes para que pensemos y diseñemos entre todos construir residencias, espacios, sitios, tiempos y oportunidades, modos y conductas, estructuras libres de represión de género. En ese espacio común podrán convivir y podrán desarrollarse las opciones, derechos, privilegios y reponsabilidades en total paridad.
Esto no es un sueño, sino cuestión de utilizar la inteligencia humana como es debido y la capacidad de crear el modo de organización y las estructuras democráticas y sin jerarquías. Cuestión de gestionar los medios existentes, nada más. Hay entendimiento, pensamiento, recursos y opciones suficientes en nuestro planeta y en tod@s nosotr@s.
Has trabajado también con jóvenes. ¿Los cambios son reseñables? ¿Podemos decir que hemos mejorado?
Sí. Hemos trabajado también con jóvenes. Las cosas han cambiado. Hemos mejorado en ciertos aspectos: en el reparto de responsabilidades y la necesidad de derechos humanos y aptitudes. Tambien se ha avanzado en la percepción de la violencia de género. También se ha avanzado en aspectos de la ley, y gracias a ellos tenemos actualmente redes como estructuras sociales. Hoy por hoy la percepción social de las injusticias sociales y políticas de género es más amplia y más profunda que antes. Así, avanzando poco a poco, estamos ganando terreno al sistema patriarcal.
Sin embargo, en muchos aspectos seguimos igual: no hemos sido capaces de hacer permanente, fuerte y firme el terreno ganado al sistema patriarcal y que sea irreversible. Al confundir el indivualismo con la libertad, el cambio de rol con la liberación, aldo parecido con la distribución de sexos en el trabajo, el espíritu crítico de las personas hacia el sistema y en la recuperación del poder propio, seguimos huérfanos como siempre, perdidos como antes en comprender bien y en la capacidad de diferenciar de la naturalidad y la particularidad de las raices del género, escasos como antes en la capacidad de gestionar saludablemente los deseos, las querencias y los anhelos, débiles como antes en el gestión inteligente y saludable de sentimientos y cariño...
¿Las instituciones hacen lo suficiente para implicar a los hombres en la lucha por la igualdad? ¿Qué propondrías?
Están avanzando en la medida en la que saben. No siempre tienen la información completa ni tampoco siempre la correcta en cuanto a las dos monedas de la igualdad: en los que respecta a las mujeres y en lo que respecta a los hombres. La igualdad necesita a las mujeres y las mujeres necesitan la igualdad; la igualdad también necesita a los hombres y los hombres también necesitan la igualdad, es necesario. En esto no hemos avanzado lo suficiente, no hemos dado los movimientos correctos y firmes. Este sería uno de los objetivos de esta década. Las mujeres no pueden vivir sin los hombres, esta es una realidad que no ha sido aceptada del todo, como los hombres necesitan de las mujeres, pero no tal y como se ha entendido hasta ahora la “necesidad”. Nos espera una “necesidad” aceptable, correcta, de sentido común, humana, que alimenta, saludable, enriquecedora...nuevas maneras y modelos de estar y de ser que estamos buscando. Y cuando las instituciones entiendan esta cuestión, darán un impulso muy grande en este sentido, porque pondrán a su disposición muchos medios. Esto está por llegar.
¿El movimiento de hombres por la igualdad es una realidad? ¿Cómo veis el futuro?
Sí, es una realidad, incomparable con la realidad de las mujeres. El movimiento de hombres es especial, diferente, nos han construido de otra forma, por lo que tenemos que deconstruirnos de otra manera. En este sentido creo que hemos cometido un error. El feminismo ha hecho y está haciendo su camino, y tiene que continuar haciéndolo, necesariamente. Pero el masculinismo no tiene por qué hacer el mismo camino. El camino para eliminar el sexismo de los hombres y el de la liberación de las mujeres son familiares, tienen que ir de la mano dos seres diferentes y autónomos, uniendo los mismos objetivos, pero sin que los objetivos les igualen. El camino a recorrer los hombres hacia la igualdad no se parece mucho al de las mujeres, no es tan político, preciso, calendarizado, porque tiene que ser tal y como están y dónde están los hombres actualmente. Si no hay parecidos, pensar que estamos haciendo algo mal no nos deja acercarnos al objetivo de forma conjunta. Los hombres y las mujeres debemos mirarnos con esperanza, respeto y cooperación, y no con desconfianza, amenazas o con miedo. Tenemos que fiarnos los unos de los otros dejando y dando un amplio márgen de crédito al género correspondiente. De ese respeto, confianza y cooperación crecerán los nuevos huertos que harán florecer plantas.
Debemos realizar juntos el salto sin condiciones hacia el amor, de la mano y cuanto antes.
¿Un sueño?
Llegar a ver la creación y desarrollo del disfrute conjunto sin límites de un planeta florecido, limpio, luminoso, alegre, encantador.