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“Los hombres adultos deben enseñar a los jóvenes a ser masculinos de otra manera"Foto Mila Amurrio

 

Mila Amurrio Vélez, socióloga.

Mila Amurrio es profesora e investigadora del departamento de Sociología de la Universidad del País Vasco (UPV). Imparte diversas asignaturas en las dos titulaciones que oferta la UPV en materia de género: el Máster de Igualdad y el Máster de Estudios Feministas y de Género. Ha dirigido un estudio encargado por el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Bilbao sobre las relaciones y la violencia de género entre jóvenes. La doctora demuestra en el informe que dicho colectivo carece de los recursos necesarios para detectar, comprender y enfrentarse ante una situación de violencia sexista.

¿Qué papel han de desempeñar los hombres en la lucha por la igualdad?

Poner en marcha un movimiento social de concienciación y acción y, por tanto, de cambio y transformación que llegue hasta la vida cotidiana de todas las personas y  principalmente de los niños, adolescentes y hombres. Su mensaje principal tiene que hacer evidente que el rol masculino tradicional socialmente dominante con el que continúan viviendo y conviviendo no sólo conlleva relaciones de dominación y opresión para con las mujeres sino también para ellos.

Ahora que el discurso igualitario está cada vez más asumido, ¿qué les pedirías a los hombres para avanzar hacia una igualdad real?

En primer lugar, les pediría que reflexionen sobre su forma de estar y mirar el mundo en el que todas y todos vivimos y hemos de convivir. Quiero suponer que esa reflexión les ayudará a cuestionar el concepto tradicional de masculinidad. En las relaciones masculinas también existen la subordinación y el sometimiento de unos varones a otros. Cuando digo esto  tengo en mente a mi hijo de 5 años, que acaba de aprender que los chicos como él todo lo resuelven peleando y, por supuesto, ganandola pelea. Creo que es necesario establecer nuevas relaciones sobre otros valores: son necesarios nuevos ritos de iniciación masculina para los chicos, donde los hombres adultos enseñen a los niños y a los jóvenes a ser masculinos de otra manera. La competitividad y la rivalidad son valores a superar y sustituir por la solidaridad, la comunicación entre iguales, la cooperación y, por supuesto, por los sentimientos, por el amor. Ese cambio de valores supondría otras formas de relación con las mujeres. Entiendo que también respecto al comportamiento y asunción de corresponsabilidades.

¿Qué opinión te merece el movimiento de hombres por la igualdad y su evolución?

Me parece que tiene dificultades para organizarse como “movimiento social de liberación”, que es lo que entiendo que tiene que llegar a ser. Por tanto, lo veo alejado de la vida cotidiana de hombres y mujeres. Pero es también comprensible por su aún corto recorrido y por sus orígenes.

¿Qué es lo que más te atrae de sus planteamientos, acciones y modo de organizarse?

Los diferentes foros de encuentro facilitados por instituciones de todo tipo o grupos de mujeres feministas, espacios que han permitido socializar sus reflexiones o las últimas iniciativas de carácter simbólico. Suponen un comienzo importante al promover una opinión pública favorable al desarrollo de un verdadero “movimiento social de liberación”.

¿Cuál crees que ha de ser la relación entre feministas y hombres por la igualdad?

Una relación de cooperación. Las feministas hemos deconstruido el modelo femenino hegemónico y hemos conseguido ofrecer otros modelos a las niñas y mujeres jóvenes. El modelo hegemónico femenino ha  perdido fuerza al entrar en colisión con otros modelos, pero su presencia aún es muy importante. Esa importancia, en mi opinión, tiene mucho que ver también con la hegemonía del modelo masculino tradicional: es necesario que sea deconstruido y debilitado para poder establecer unas nuevas relaciones basadas en la igualdad entre nosotras y nosotros.

¿Es conveniente compartir espacios, o por el momento es mejor que mujeres y hombres trabajen por separado?

Si las relaciones entre ambos movimientos son de cooperación, hay espacio a compartir. Pero tanto un movimiento como el otro necesitan de sus propios espacios.

¿Te preocupa que un movimiento emergente como el de los hombres pueda eclipsar al feminista?

No creo que eso vaya a ocurrir; no me preocupa en absoluto. Se trata efectivamente de un movimiento emergente al que aún le queda mucho camino que recorrer. Un movimiento no se consolida por el simple hecho de nominalizarlo como tal.

El feminismo sigue siendo una palabra maldita. ¿Cómo convencerías a los hombres de que no es equivalente a hembrismo para que no se sientan amenazados?

¿Sólo a los hombres? Muchas mujeres son feministas sin saberlo y, sin embargo, rechazan ser tenidas por tales. ¿Por qué el feminismo provoca también en muchas mujeres ese rechazo? Porque el poder ha difundido una imagen distorsionada del mismo e impide u obstaculiza su conocimiento. En definitiva, es una estrategia del poder difuminado en diferentes espacios institucionales, formales e informales que se resiste al cambio con éxito.

¿Qué puede aportar a un hombre cursar el Máster en Estudios de Género y Feministas?

Instrumentos teóricos y hábitos de reflexión para pensarse a sí mismo y a su forma de estar en el mundo.

 


     

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