Ángel Elías:“Algunos valores atribuidos a mujeres tienen que ser para todos y todas, y los hombres estamos en ello”
Ángel Elías, director de la Escuela de Relaciones Laborales de la UPV
Ángel Elias se siente “privilegiado” dentro de la universidad, un espacio que le permite meditar sobre los roles de género. Como director de la Escuela de Relaciones Laborales de la Universidad del País Vasco, intenta impulsar reflexiones sobre igualdad y masculinidad, introduciendo la perspectiva de género en los contenidos de los estudios.
¿Qué presencia tienen las mujeres y los hombres en la Universidad del País Vasco (UPV) y en la Escuela de Relaciones Laborales?
Desde hace 10-15 años, las mujeres son mayoría en el alumnado; en cuanto al profesorado, la cantidad de mujeres y hombres es parecido, y entre el Personal de Administración y Servicios también hay mucho equilibrio. Yo diría que estamos llegando a una situación de normalidad, aunque es verdad que hombres y mujeres eligen estudios diferentes, y que, por otra parte, las mujeres son mayoría en los títulos y masters universitarios.
En las listas de la Escuela de Relaciones Laborales también hay mayoría de mujeres, y sobre todo se aprecia en clase, donde son el 70% de las asistentes. En nuestro centro, hemos tenido cuatro directores en veinte años, todos hombres. Actualmente hay cuatro personas conmigo en el grupo de dirección: dos subdirectoras, un subdirector y una secretaria general. Las comisiones están equilibradas, pero la mayoría de representantes y coordinadores de los departamentos son hombres.
¿Se aprecia la influencia de los roles de género en los comportamientos del alumnado?
Yo tengo una percepción limitada, pero aprecio un nivel de normalización alto. Veo muchos grupos mixtos, que tal vez tengan más mujeres, porque ellas son más en cantidad; pero lo que les une es conocerse desde antes o venir de la misma zona. Aún así, no tengo dudas de que los valores y la realidad imperantes en la sociedad y cultura actuales influyen en el comportamiento de mujeres y hombres, pero no parece que los estereotipos sean evidentes, sino que están más debilitados.
¿Qué lugar tiene la perspectiva de género en los contenidos de los estudios?
La perspectiva de género debe trasladarse a los contenidos con transversalidad; el principio de igualdad tiene mucha importancia en nuestra sociedad, y por tanto, debemos intentar tratar el tema no solo a nivel formal, sino en todos los ámbitos, explicando las consecuencias reales que tiene en hombres y mujeres. Este año hemos colaborado con Gizonduz en uno de nuestros masters, y hemos trabajado estos temas durante ocho horas; fue muy interesante discutir durante ocho horas cómo influyen nuestros comportamientos en los riesgos laborales.
¿Qué peso tienen los valores impulsados por el modelo de masculinidad hegemónico ene l ámbito laboral?
Creo que la universidad es un espacio diferente; comparándola con otras organizaciones o empresas, diría que los estereotipos son mucho más débiles aquí, y respecto a la igualdad, los hombres somos más conscientes de los valores que teníamos perdidos, y de lo importante que es, por ejemplo, que expresemos nuestros sentimientos. En el ambiente que tengo alrededor hay menos desequilibrio; somos privilegiados.
Fuera de la universidad la influencia de la masculunidad es más patente, en el propio sistema económico. Pero además de eso, es evidente que la misma estructura crea problemas a las mujeres, sobre todo al ser madres, porque tienen que pasar el embarazo y tener la criatura, aunque compartan las responsabilidades con su pareja. Las mujeres tienen más dificultades para avanzar en su trayectoria profesional. Esa realidad tiene sus consecuencias: no deciden ser madres hasta tener un puesto de trabajo fijo, ya que no es fácil compatibilizar la idea que actualmente tenemos de trabajo y promoción con la maternidad. Eso no pasa con los hombres. El mercado impone sus necesidades por encima de la vida personal o familiar de hombres y de mujeres, pero esto tiene mayor influencia en las mujeres, y por tanto, los hombres consiguen completar una buena carrera profesional con mayor facilidad. Sin embargo, las mujeres optan más por opositar, porque trae seguridad y estabilidad, aunque exija un gran esfuerzo. En principio, todos y todas elegimos nuestro futuro libremente, pero los roles de género están en la realidad, la influencia de esos modelos es evidente.
¿Han asumido los hombres las responsabilidades que trae la paternidad?
Les falta dar un paso más. Pero a nivel cultural ha habido un cambio dentro de las parejas, y comparándolas con generaciones anteriores, hoy es más normal que el proyecto de tener criaturas sea común, en todos los sentidos. Eso también se ve en el ámbito público: hay más mujeres en edad de ser madres en política, deportes… aunque no se llega a la paridad, pero poco a poco estamos mejorando.
¿Cómo influye la masculinidad en los accidentes laborales?
Están totalmente unidos. Esta cuestión pone en evidencia qué tipo de valores impulsa esta cultura, y sobre todo, qué habilidades adquieren (o no) los hombres para buscar el equilibrio en su vida, su autoestima, su felicidad. Por una parte, los hombres ocupan las llamadas profesiones peligrosas, y al mismo tiempo, toman conductas de riesgo; eso se ve muy claramente, por ejemplo, en las actitudes que suelen tener hombres y mujeres al conducir el automóvil. Por otra parte, la mayoría de personas que se suicidan son hombres. Se dice que las mujeres sufren más depresiones, pero al explicar el problema tienen más oportunidades de encontrar la solución. Sin embargo, si no muestras tus sentimientos a ti mismo o al resto, si no tienes capacidad de reconocer o compartir tus problemas, la cuestión queda oculta, y en vez de mejorar va a peor. Todo el mundo tiene defectos y límites, pero eso no tiene que obstaculizar nuestra felicidad; tenemos que aprender a aceptar eso.
Has mencionado la forma de conducir; son habituales las críticas a mujeres, por ejemplo, por ir a velocidad moderada.
Sí, la influencia de los estereotipos es clara en ese ejemplo. Pero hoy día vemos mejor esas características que antiguamente se valoraban de forma negativa, y nos estamos dando cuenta de que, por ejemplo, no tenemos por qué conducir a velocidades excesivas, porque tomarse ese riesgo no sirve para demostrar valentía. Esto muestra que algunos valores atribuidos a mujeres tienen que ser para todos y todas; creo que los hombres estamos en ello, poco a poco, haciendo nuestros esos valores, aprendiendo a estar a gusto y ser felices cada uno en su realidad. En cualquier caso, la perspectiva de género nos tiene que llevar a observar el carácter de cada persona, y no a percibirla según su sexo.
Has sido viceconsejero de Asuntos Sociales del Gobierno Vasco; en esos puestos de responsabilidad tan visibles a nivel social, ¿se juzga de manera diferente el trabajo de hombres y mujeres?
No me atrevo a dar una respuesta contundente. En mi equipo de trabajo del Gobierno había más hombres, pero aún así, yo sentí que se valoraba a cada persona como tal. Hoy es cada vez más normal la presencia de las mujeres en la política. En esos puestos de responsabilidad puede haber algunos modelos, pero creo que vienen por el propio cargo y el nivel de exigencia. Tradicionalmente han sido hombres quieres han ocupado el poder, y puede que prevalezcan los modelos masculinos, pero sobre todo al comunicar, motivar, sentirnos cercanos al resto, deberíamos cambiar esos cánones, como antes he dicho, apropiándonos de los valores atribuidos a mujeres. En cualquier caso, cada persona gestiona esas circunstancias a su manera; y si le damos una vuelta a esa situación nos daremos cuenta de que las mujeres tendrán más facilidades para desarrollar algunas características.